La etapa neonatal es una de las más críticas dentro de la producción porcina. Durante los primeros días de vida, los lechones enfrentan múltiples desafíos que pueden comprometer su supervivencia y desarrollo. Por ello, fortalecer la salud porcina desde el nacimiento es clave para reducir la mortalidad temprana en lechones y garantizar un crecimiento eficiente.
Las pérdidas en esta fase no solo afectan el bienestar animal, sino también la rentabilidad del sistema productivo. Comprender los factores que influyen en la mortalidad permite implementar estrategias preventivas más efectivas.
Tabla de contenidos
Bajo peso al nacer y competencia por el calostro
Uno de los principales factores asociados a la mortalidad temprana en lechones es el bajo peso al nacimiento. Lechones más pequeños presentan menor reserva energética y menor capacidad para competir por el calostro, lo que los vuelve más vulnerables.
El consumo adecuado de calostro en las primeras horas de vida es fundamental para fortalecer la salud porcina, ya que aporta inmunoglobulinas esenciales para la defensa contra patógenos. Cuando este proceso falla, aumenta el riesgo de infecciones y debilidad general.
Además, camadas muy numerosas incrementan la competencia por las ubres, afectando a los animales más débiles.
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Problemas de manejo en la maternidad
El ambiente en la sala de maternidad influye directamente en la supervivencia neonatal. Temperaturas inadecuadas, mala ventilación o falta de higiene favorecen enfermedades y estrés.
Para proteger la salud porcina, es indispensable:
- Mantener una temperatura óptima para evitar hipotermia.
- Garantizar áreas secas y limpias.
- Supervisar constantemente a los lechones recién nacidos.
- Prevenir aplastamientos mediante un diseño adecuado de las jaulas.
Un manejo deficiente durante las primeras 72 horas puede generar pérdidas significativas.
Enfermedades infecciosas
Las infecciones bacterianas y virales son causas frecuentes de mortalidad en lechones. Diarreas neonatales, infecciones umbilicales y septicemias pueden presentarse cuando no existe un adecuado control sanitario.
Dentro de los programas de salud porcina, la prevención mediante vacunación de la madre, higiene estricta y control de agentes patógenos es determinante. La detección temprana de signos como diarrea, letargo o deshidratación permite actuar rápidamente.
Un plan sanitario integral reduce la presión de patógenos en la granja y protege a los animales más vulnerables.
Deficiencias nutricionales y debilidad
La nutrición de la cerda gestante impacta directamente en la viabilidad de la camada. Deficiencias en minerales o vitaminas pueden afectar el desarrollo fetal y generar lechones débiles.
Para fortalecer la salud porcina, es esencial asegurar:
- Dietas balanceadas en gestación.
- Suplementación estratégica cuando sea necesario.
- Monitoreo del estado corporal de la madre.
- Apoyo nutricional en etapas críticas.
Lechones vigorosos al nacimiento tienen mayor capacidad para adaptarse al entorno y resistir desafíos sanitarios.
Estrés térmico y condiciones ambientales
Los lechones son especialmente sensibles a cambios bruscos de temperatura. La hipotermia es una de las principales causas de muerte en las primeras horas de vida.
Un ambiente térmico controlado contribuye significativamente a la salud porcina, ya que permite que el lechón conserve energía para el crecimiento en lugar de utilizarla para regular su temperatura corporal.
Si buscas fortalecer la supervivencia de tus lechones y reducir la mortalidad temprana en tu granja, contáctanos para recibir asesoría especializada en manejo, nutrición y soluciones sanitarias adaptadas a las necesidades específicas de tu sistema de producción porcina.
Preguntas frecuentes
En toda producción porcina puede existir un porcentaje mínimo de mortalidad neonatal debido a factores biológicos naturales, aunque una gestión adecuada permite reducir significativamente estas cifras y mejorar los resultados productivos.
Camadas más numerosas pueden aumentar la competencia por el calostro y el espacio en maternidad, lo que exige un manejo más cuidadoso y estrategias específicas para garantizar que todos los lechones reciban atención adecuada.
La genética puede influir en el peso al nacer, la vitalidad y la resistencia a enfermedades, por lo que seleccionar líneas con buenos indicadores reproductivos contribuye a fortalecer la estabilidad del sistema productivo.
